16 jul 2009

Una rosa marchita

Cayeron sus pétalos uno a uno, mientras dentro de sí un pequeño, frágil y sincero corazón se fue marchitando, quedando al desnudo frente a tu mirada donde por algún tiempo se mantuvo entre tus manos pero decidiste tirarlo sin sentimiento alguno, ha ido cayendo en segundos interminables, que todavía no acaban.


Un sueño en el que parecía el hoy sería el mañana anhelado, esperaba el tiempo junto a nosotros, o al menos eso creíamos, días y noches pasaban mientras crecía a un más esto que el corazón hoy marchito, estaba sintiendo. Lágrimas derramaba sobre sus pétalos, pues un amor tan puro no podía demostrarse con unas simples palabras que describían en su pequeñez la inmensidad que un TE AMO significaba para ambos.

Un mundo de ilusiones se fue creando, en donde éramos tú y yo, yo y tú. Un mundo donde si recuerdas la luna representaba aquellas palabras, a veces se oscurecía una parte de ella pero por más oscuridad que había el mañana se presentaba para demostrar que podía más aquello que dejamos morir que esto que permitimos terminara por matarlo.


El temor de que todo se marchitaba se hizo presente, el tiempo paso frente a mí, quise detenerlo para que no te fueras junto a él, nos miramos por última vez, mi alma lloraba por ti, corría detrás de ti pero te perdí de vista, hoy ya no estás a mí lado, aquella historia que escribíamos tuvo un final donde no lo esperaba.

Sobre mis manos apretaba fuertemente para detener tu mano, hoy la aprieto y ya no la tengo, busco y busco y no estás, un camino que recorríamos juntos termino por dividirse con rumbos opuestos. Una mirada que aun siento, pero que ya no me ve, un corazón que todavía escucho latir, pero ya no late más, una llama que sigue creciendo, pero que ya se apago y un amor puro y sincero espera por ti, pero ya no espera, simplemente murió.


Nos consumimos en el dolor, dejando perdido el destino de un sentimiento que nos pertenecía, dejando que nosotros mismos nos perdiéramos de lo que somos, ya la vida cambio nuevamente, dio vueltas y nos puso de frente, nos volvió a sorprender dejándonos atrás con recuerdos y nada más. Cuando vuelvas a estar contigo recuerda que tu sombra será está rosa marchita que dejaste en el camino, ya no espera nada de ti, mucho menos de ese amor que también murió, tan solo anhela tu felicidad que no te pudo dar y que tanto tu deseabas.

Una rosa marchita, murió junto con todos sus sentimientos, algún día volverá a revivir y tan solo me queda despedirme de ti y decir por última vez GRACIAS…

Para ti de la rosa que dejaste en tu camino.
Escrito por: Karol Montealegre C.

1 comentario:

  1. Me encanta la forma como escribes Ka, no hay mal que por bien no venga, sigue adelante y explota bastante este talento que Dios te dió.
    T.Q.M.

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